Cautivar a nuestro público interno

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En situaciones de crisis como la actual, la comunicación interna ha contribuido a humanizar a las empresas. Que se haya convertido por tanto en uno de los elementos clave para acompañar a los empleados estos doce últimos meses, no es algo casual. Un buen liderazgo, la transparencia, unida a mensajes claros, no solo hacen que los colaboradores se sientan partícipes de todo lo que sucede en el negocio, sino que sirve para mantener la cohesión y la motivación del equipo, más si cabe durante este último año, en el que la pandemia sanitaria ha removido los cimientos internos de un sinfín de prácticas empresariales.

Hoy más que nunca los empleados necesitan que sus empresas transmitan confianza y seguridad. Es asimismo cuando los directivos y mandos intermedios deben demostrar su capacidad de liderazgo. Nuestro apreciado consultor José Manuel Velasco nos contaba en la entrevista que tuvimos el placer de realizarle, que la comunicación interna afortunadamente ha dejado de ser la hermana menor de la corporativa. Primero, porque las barreras entre comunicación externa e interna se han desdibujado. Después, porque la mejor forma de alinear a los empleados es manteniéndoles puntualmente informados de hacia dónde va la organización y qué espera de cada uno de ellos. Y, finalmente porque los trabajadores son embajadores de la empresa, dotados en la mayoría de las ocasiones de mayor credibilidad que los propios directivos. Por lo que las empresas son cada vez más conscientes de que deben generar un impacto positivo en su entorno.

¿Qué esperan los empleados de la empresa para la que trabajan?

Según la experiencia con la mayoría de nuestros clientes, hemos podido comprobar que, en líneas generales, los empleados esperan que la empresa sea un entorno dinámico, en el que se sucedan retos y oportunidades de desarrollo de forma periódica y en el que puedan seguir aprendiendo de manera continuada. También esperan que se confíe y delegue en ellos, ser informados de todo cuanto acontece en el negocio -sobre todo si impacta en sus funciones-, que se les haga partícipes de algunas de las decisiones que deben tomarse en ese día a día e incluso aportar su punto de vista en esa toma de decisiones. No hay nada que nos comprometa más que sentirnos parte de algo y esa es una de las máximas que las organizaciones por fin han incorporado en sus estrategias de Employer Branding, aquellas que tienen la misión de crear una marca empleadora lo suficientemente seductora no solo para atraer al mejor talento, sino también para fidelizarlo.

En esa propuesta de marca empleadora convergen un nutrido número de elementos: flexibilidad y conciliación, formación y opciones de desarrollo, movilidad, beneficios sociales… Sin embargo, el factor fundamental para que todos los eslabones de la cadena de valor de la empresa se sientan alineados con la cultura y valores corporativos es: la comunicación interna, cuya misión es hacer partícipes a los empleados del propósito de la compañía a través de diversas herramientas para conseguir que estos se sumen de manera voluntaria y con la firme convicción de querer formar parte de ella. Se trata de tender puentes para cautivar a nuestro público interno.

Pese a defender una transparencia absoluta y la necesidad de establecer flujos comunicativos bidireccionales (dirección-empleados-dirección), no debemos caer en el error de compartir con el resto de nuestros colaboradores cualquier información sin ton ni son. Los mensajes deben ser relevantes y estratégicos y los canales y herramientas, seleccionados a conciencia, bien por los propios responsables de Comunicación Interna de la compañía, bien por las agencias y consultores de comunicación a los que estos acudan como socios estratégicos.

Independientemente del tamaño de la empresa y gracias a la digitalización de la comunicación, en la actualidad existe un amplio abanico de opciones con las que vehicular toda esa comunicación interna. Lo importante será fijar un rumbo, que obviamente esté conectado con los principales objetivos de la organización y dirigir esos flujos comunicativos hacia los diferentes equipos de forma constante y coherente con los acontecimientos de la compañía.

Un claro win-win

Dotar a la función de los recursos necesarios (materiales y humanos) para trazar y llevar a cabo un plan de comunicación, es sin duda una clara apuesta por el éxito de cualquier compañía. Crear estrategias y políticas de comunicación interna, además de impulsar la eficacia y eficiencia en los procesos, reportan otros muchos beneficios a empresas y empleados. Veamos algunos de ellos.

  • Mejora la efectividad y el clima organizacional.
  • Aumenta la productividad.
  • Promueve la confianza y las buenas relaciones entre los trabajadores.
  • Aumenta el sentimiento de pertenencia a la organización y reduce la tasa de rotación de personal.
  • Facilita que la organización responda más rápidamente ante cambios.
  • Minimiza los rumores y permite que la resolución de problemas sea más sencilla.
  • Reduce los efectos de una crisis.

La comunicación interna promueve asimismo el cambio cultural que debe adoptarse para facilitar la transformación digital que todo negocio debe abrazar más pronto que tarde, así como para acompañar la también necesaria capacitación digital de los empleados que se deriva. Y en un entorno laboral en el que cada vez conviven más generaciones, juega un papel clave a la hora de entender y sacarle el máximo partido a esa diversidad generacional en pos del negocio.

Puntos clave para una estrategia exitosa

El plan de comunicación debe fluir con los grupos de interés y especialmente de los empleados. Una vez tengamos clara la conveniencia de implementar una estrategia de comunicación interna en la empresa, es fundamental que en su conceptualización y diseño intervengan tanto la Dirección de la misma como los responsables de Gestión de Personas y Comunicación. Se trata de los tres vértices que mejor conocen los tres elementos clave del plan a desarrollar: por un lado, la cultura, valores y propósito empresariales y, por el otro, respectivamente, los empleados a los que deseamos comunicar y fidelizar y las herramientas y recursos a nuestro alcance.

Cabe destacar que la unión e implicación de estas tres áreas debe ser real, no impostada, pues ahí residirá la diferencia entre una comunicación interna honesta, transparente y real que cuenta con el apoyo del Comité de dirección y una que no cumple ninguno de los requisitos expuestos hasta el momento.

Además de planificar y crear estrategias concretas para los empleados (escogiendo muy bien los mensajes y los tiempos, para poner en práctica cada punto del plan estratégico), la empresa deberá ser transparente, en tanto que la comunicación tiene que fluir (clara y directa), y flexible (evitando actuar en base a una política conservadora que estanque el avance de la organización). Asimismo, deberá existir un compromiso entre los trabajadores y la dirección de la empresa, y se hace imprescindible integrar la estrategia de comunicación interna en las acciones de la empresa.

Si tú también estás convencido de que tus empleados son los mejores embajadores de marca, ¿a qué esperas para convertir tu Comunicación Interna en un auténtico elemento estratégico? Desde Event Think podemos ayudarte a crear un plan de comunicación adaptado al contexto actual y a tu empresa 🙂

Imágenes archivo Event Think, Azquena Rock Festival y Freepic

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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