LIDERAZGO, COMUNICACIÓN Y GESTIÓN DE EQUIPOS REMOTOS EN EL ESCENARIO ACTUAL

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Aunque ya hayamos dejado atrás lo peor de esta crisis sanitaria, la pandemia del Covid19 nos ha hecho replantearnos prácticas y hábitos que antes dábamos por sentados. En ocasiones, incluso los percibíamos como los únicos posibles, pero esta crisis, como todas las acontecidas a lo largo de la historia, ha servido para darnos cuenta de que hay fórmulas igualmente válidas en cada una de las esferas de nuestra vida. 

En los últimos meses, nos hemos visto obligados a adaptar nuestra forma de trabajar, de relacionarnos, de comprar, de practicar deporte y de consumir ocio y cultura, entre otras muchas cosas, en pos de la seguridad. El mundo que nos rodea se ha tornado híbrido, en tanto que lo físico se ha ido replicando en el terreno online para garantizar su viabilidad. Un terreno, cabe decir, que pese a las reticencias iniciales, ha demostrado que, bien implementado, cuenta no solo con un gran poder de penetración, sino con el beneplácito de cuantos lo prueban.

Algo parecido ha sucedido con las fórmulas de trabajo que han tenido que implementarse en el seno de las empresas para garantizar la supervivencia de los negocios. El confinamiento dictado por el Gobierno el pasado mes de marzo, la posterior desescalada y las medidas de seguridad que todavía son necesarias en esta ‘nueva normalidad’ han hecho que la mayoría de empresas de nuestro país apuesten por el teletrabajo, una fórmula que, anteriormente, solo practicaban el 5% de los españoles y que dos meses después de dictarse el Estado de alarma ya había escalado hasta el 34%, según un estudio realizado por IvieLab, del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, en base a datos del INE.

A todas luces, el teletrabajo o Smart Working (trabajar en el lugar y momento que uno decida, no solo en casa, apoyándose en las nuevas tecnologías) responde no solo a un momento de crisis como el actual, donde las autoridades sanitarias dictan en cada momento qué limitaciones de movilidad y reunión adoptar, sino también a un elemento cada vez más valorado por los empleados a la hora de elegir una empresa en la que trabajar como es la conciliación. Así lo ponía de manifiesto hace ahora un año el último informe Randstad Employer Brand Research, que revelaba cómo para el 55% de los 200.000 trabajadores encuestados, las opciones de conciliar era un factor clave que se situaba solamente por detrás del salario, la opción prioritaria para el 62%.

Liderazgo remoto

El teletrabajo y, en general, cualquier medida de flexibilidad y conciliación laboral, siempre es una opción que el empleado recibe de buen grado. La posibilidad de mantener un mejor equilibrio entre sus esferas profesional y personal le hace sentirse valorado en su lugar de trabajo. Su satisfacción y su felicidad laboral crecen y, por ende, también lo hacen su motivación y su productividad, algo que impacta en la cuenta de resultados del negocio. Ahora bien, ¿cómo debe ser el tipo de liderazgo que este nuevo escenario requiere? ¿Qué cualidades debe poseer el líder de un equipo remoto o disperso para mantener la motivación y la cohesión de la plantilla?

Una reciente encuesta de AxiCom ponía de manifiesto que al 80% de profesionales le gusta el teletrabajo y el 93% quiere mantenerlo incluso cuando volvamos a la normalidad. Asimismo, el reciente estudio de FactorialHR afirma que el 67% de las empresas considerarán desarrollar el teletrabajo en el futuro, con lo que los líderes deben tener más clara que nunca sus funciones clave, pese a la distancia física. A grandes rasgos, estos líderes deben guiar y acompañar a sus empleados, empoderándoles a implicarse en cuantos proyectos surjan en el seno de las empresas e invitándoles a hacer gala de su creatividad y proactividad, a la vez que se convierten en los primeros embajadores de marca y cuidan de su seguridad, bienestar y compromiso. También deben fijar junto a ellos los objetivos a cumplir, el plazo de tiempo que tienen para ello y evaluar periódicamente su desempeño, así como orquestar su desarrollo en torno al potencial y su formación en base a las áreas de mejora que muestre cada uno de ellos.

Comunicación clara y concisa

En todas y cada una de esas funciones intervienen tres elementos clave: la comunicación, la empatía y la escucha activa. En momentos de incertidumbre como el actual los líderes deben hacer especial hincapié en todas ellas, aunque sea valiéndose de videollamadas y reuniones virtuales, ahora posibles gracias a herramientas y aplicaciones como Skype, JoinMe, Hangout, Zoom, RingCentral, FaceTime, WhatsApp, BlueJeans o Microsoft Teams, entre otras. Todas ellas deben remar a favor de la cohesión del equipo, así como paliar la sensación de soledad y aislamiento que la mayoría de empleados hemos sentido alguna vez durante los últimos meses.

La comunicación, primer elemento de la ecuación, debe ser lo suficientemente asertiva, clara y concisa para que todos los miembros del equipo tengan claro su papel en la consecución de los objetivos grupales. También debe favorecer el trabajo colaborativo. En los encuentros virtuales que los líderes mantengan con sus subordinados, este debe practicar asimismo la empatía y la escucha activa: no son tiempos fáciles y tender la mano a quienes conforman nuestro equipo es fundamental asimismo para atajar de raíz falsas expectativas, estrés emocional, rumores, malos entendidos e inquietudes sobrevenidas que pueden restar motivación y productividad al empleado.

Los expertos de Michael Page hacen hincapié en que el objetivo que debe perseguir el líder “es favorecer la productividad individual y grupal del equipo”, objetivo que, para la firma, requiere de siete rasgos clave: fijar metas y expectativas; invertir en las personas, su formación y capacitación; potenciar el talento; entusiasmo y espíritu de superación, y predicar con el ejemplo.

El sexto elemento es la comunicación, que debe ser “transparente, clara, concisa y bilateral”, y el séptimo, la escucha activa, “la cual implica observar y preguntar, así como flexibilidad, confianza, apertura y firmeza”. Todo este despliegue servirá también para generar confianza entre los empleados, algo clave en un contexto tan ambiguo y volátil como el actual.

¿Dirías que cuentas con la formación, las herramientas y, sobre todo la actitud, para mantener motivado y cohesionado a tu equipo? ¿Le das a la comunicación el papel que requiere para conseguir el objetivo? Si no eres un profesional de la comunicación, desde Event Think podemos ayudarte.

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Fuente imágenes: Gracias Freepik

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